Lectura Recomendada: Los domingos son para dormir

Compré “Los domingos son para dormir“, básicamente, por dos razones: por un lado confío mucho en el criterio editorial de Entropía, la mayoría de su catálogo  es bastante bueno; por otro lado había leído dos cuentos de Sonia Budassi (“Capacidad de adaptación” y “Nada para hacer” en esas antologías temáticas de jóvenes narradores que publicaron en los últimos años) y me gustaron mucho. Así es que estaba buscando un libro de relatos, dudé entre Los Culpables de Villoro y éste y terminé apostando por la dama. No me arrepentí, en absoluto.

Me gusta la manera de escribir de Sonia Budassi, es directa, no necesita apelar a “firuletes del lenguaje” (como me gusta llamarles) innecesarios, una escritura limpia, despojada de toda complejidad inútil. Se dedica a narrar, utiliza el lenguaje para crear relatos y no para demostrar que sabe construir bonitas metáforas o admirables prosopopeyas, las usa, claro, pero sólo si la creación literaria lo requiere. Esto parece lógico en literatura, sin embargo parece no ser muy tenido en cuenta últimamente, por eso lo recalco y lo celebro.

Los Domingos son Para Dormir

Los Domingos son Para Dormir

Nueve de los diez relatos que componen el libro son protagonizados y narrados por mujeres: una joven y pedante docente universitaria que vive con una estudiante, una actriz argentina en Estados Unidos con su visa vencida, una chica de treinta años atada a ciertos códigos conservadores, una pequeña huérfana que vive en el campo con sus hermanos y el resto de los personajes son seres vulnerables, frágiles, imperfectos…humanos. Budassi se mete hasta la médula de estos personajes y desde allí construye los relatos haciendo uso de la voz íntima de cada uno.

En cada cuento hay una especie de narración paralela al núcleo principal de la historia, otro relato que sólo se intuye, algo que se cuenta sólo, sin el lenguaje, algo más grande que se sugiere (a veces por la voz de los personajes, a veces por las digresiones, a veces sólo se intuye). Asíexpone vívidas experiencias, cotidianas, domésticas (no necesita de héroes sobrenaturales ni de circunstancias extraordinarias para atrapar al lector), que dejan al descubierto la verdadera condición de los protagonistas.

Me encontré con una escritura sumamente eficiente (no en el sentido pecuniario de la palabra, se entiende), todo está en función de la narración, no hay excesos ni derroche de recursos estilísticos ni de lenguaje, no necesita demostrar que domina estos recursos, los usa cuando la historia lo requiere. Las narraciones mismas, el conjunto es una muestra de que posee el talento y domina las herramientas literarias (lenguaje, imaginación, recursos de estilo, etc.).

La apuesta del libro no carece de audacia, confía en el lector, lo hace cómplice del lenguaje, no se excede en explicaciones ni descripciones e, inclusive, utiliza con idoneidad las elipsis que, además de darle ritmo a la narración, le ayudan a crear un lenguaje particular para cada uno de sus personajes que son siempre la voz narradora. Todas estas voces, a pesar de su singularidad, llevan una marca de estilo original e inconfundible de la autora, lo que termina de otorgarle al conjunto una sensación de unidad inequívoca, la convicción de que cada uno de estos cuentos debe pertenecer a este libro y no a otro.

...o para leer en la cama

...o para leer en la cama

En cada relato percibí una especie de narración paralela al núcleo principal de la historia, otra narración que sólo puede adivinarse, algo que se cuenta sólo, sin el lenguaje, algo más grande que se sugiere (a veces por la voz de los personajes, a veces por las digresiones nostálgicas o irónicas, a veces sólo se intuye). Allí es donde esa confianza que la autora deposita en el lector juega un rol fundamental.

Tanto en lo formal como en lo estético se nota mucho laburo en cada cuento, me imagino a Budassi revisando sus relatos con minuciosidad de artesano (artesana en este caso), cortando frases, sacando palabras, moviendo párrafos, corriendo comas, buscando sinónimos, puliendo cada cuento hasta que brille, algo que solo hacen quienes sienten mucho amor y pasión por la literatura. Los resultados están a la vista.

La economía de recursos, la eficiencia de sintaxis, la confianza en el lector, el talento creativo y el dominio incuestionable del lenguaje que posee la autora, sumados a mi siempre subjetiva valoración estética (o sea, aparte de todo lo expuesto, los cuentos me parecieron hermosos), me llevan a recomendar la lectura de “Los Domingos son para dormir”, no se van a arrepentir.

Título: Los domingos son para dormir.
Autor: Budassi, Sonia.
ISBN: 9789872350871.
Editorial: Entropía.
Fecha: 2008.
Precio: $28.
En stock en Eterna Cadencia y varias más.

  1. Maguila

    @chuquizutta
    El problema es que en Mendoza es difícil conseguir cosas de Entropía, así como de Adriana Hidalgo y de otras editoriales que no sean los grandes grupos, aunque no es imposible, si no lo encontrás avisame y yo te lo llevo cuando vaya a Mendoza. Pero si te interesa no dejes de comprarlo, es un libro muy interesante.

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  2. chuquizutta

    veremos veremos.. jeje
    @Soña, muchas gracias por la info!
    @Maguila, te aviso. Estoy leyendo un libro de marketing digital y tengo otro en cola (pedidos por amazon😀 ) Asique calculo que tengo un mes fácil para leer.

    Acabo de ver el widget de akismet: 5659 spam? válgame!

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