Diario del Mundial (I)

Fifa World Cup Brazil 2014Por fin empezó a rodar la pelota. Tras una semana soportando transmisiones deportivas en directo desde Brasil dedicadas a mostrarnos protestas sociales, opiniones de aficionados brasileros drogados, gritos desaforados de nenes de papá borrachos vestidos con camisetas de la selección argentina y conceptos triviales de periodistas de T.E.A. becados por la TV Pública en Belo Horizonte, entre otras cosas, por fin comenzó de verdad lo que nos interesa:  El Mundial 2014.
Y por fin yo podré dedicarme, durante un mes, a ver fútbol todos los días. Algo que no puedo hacer desde el mundial 98’ en Francia. El Mundial 2002 (Japón-Corea del Sur) tenía horarios absurdos, los partidos se jugaban a las 3 de la mañana y era imposible mantener la rutina de mirar, por lo menos, un partido por día, que es lo mínimo requerido para disfrutar de la competición. Los partidos de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 tenían horarios más lógicos, se jugaban durante la mañana y la siesta, pero en esos horarios yo tenía que trabajar y tenía que conformarme con ver parcialmente algunos partidos importantes en un televisor blanco y negro con las imágenes distorsionadas por la estática. Pero ahora las condiciones, lejos de ser las ideales, al menos me permitirán disfrutar de un mundial de fútbol como es debido: no tengo trabajo, los horarios son normales, a mi hijo de dos años parece no molestarle ver fútbol y tenemos una TV con cable que me permite disfrutar de los partidos sin preocuparme por la posición de la antena o la calidad de la imagen.
El comienzo fue auspicioso, o al menos fue mejor de lo que yo esperaba. La ceremonia de inauguración suele ser un bodrio largo y tedioso y el primer partido históricamente es trabado y aburrido. Uno ve todo porque hay que verlo y porque a esta altura la ansiedad se conforma con cualquier cosa, pero por lejos la inauguración es la parte más soporífera del mundial. Por eso me senté a mirarla de refilón, con la tablet y un libro para amenizar con lectura y Preguntados el tedio. Pero me equivoqué, la inauguración efectivamente fue un bodrio, pero bastante corto, y el partido fue un muy buen partido.


No soy precisamente un experto en artes escénicas de este tipo (ni de ningún tipo), pero cualquiera que haya visto las presentaciones de mundiales anteriores puede darse cuenta de que los brasileros no trataron de impresionar a nadie, se sacaron de encima el compromiso con una puesta en escena corta y barata. Todo giraba alrededor de una previsible pelota ubicada en el centro, que iba cambiando de colores, mientras personas disfrazadas de vegetales, futbolistas y arlequines bailaban sus coreografías al ritmo de la música brasilera. Después fueron apareciendo canoas, niños vestidos de árbitro, muñecos con cabeza de pelota y otras cosas destinadas a representar símbolos, tradiciones e historia con alegorías que sólo entiende la mente atormentada del o los guionistas/coreógrafos, como en cualquier Fiesta Nacional de la Vendimia o del Sol. Por fin, en un momento se abrió la bola del medio y aparecieron Pitbull, Jennifer López y una tal Claudia Leitte cantando la canción oficial que escucharemos hasta el cansancio durante los próximos 30 días y luego olvidaremos para siempre, porque desde Notti Magiche en Italia 90’ no hay buenas canciones mundialistas. Y eso fue todo, menos de 30 minutos, creo que todos deberían aprender de Brasil, lo que la mayoría queremos ver es fútbol.


Y vimos fútbol, el partido, también a diferencia de otras inauguraciones, fue muy bueno. Por un lado un Brasil que mundial a mundial se europeíza, resigna magia a favor de un sistema más físico y disciplinado; este año tiene en Neymar Jr. al único jugador distinto, que puede sorprender sacando de la galera alguna genialidad. El resto del equipo hace su trabajo: centrales solventes, los tradicionales laterales brasileros que atacan mucho, un 9 (Fred) que, a diferencia de centrodelanteros anteriores (como Ronaldo o Adriano) juega mucho sin la pelota, y un mediocampo equilibrado, fuerte, con buena técnica pero sin magia. Croacia es un buen equipo, tiene gente que juega muy bien en todas las líneas y se anima a jugar sin 5 tradicional lo cuál le aporta más técnica y les exige a los volantes un esfuerzo físico que no cualquier equipo está en condiciones de realizar. Fue un partido muy parejo pero entretenido, hubo 4 goles, buenas jugadas, mucho cambio de frente, pases precisos y varias llegadas. Croacia respetó demasiado a Brasil, pero le alcanzó para hacer un papel más que digno. Estaba para cualquiera. Fue un buen partido hasta que el árbitro japonés lo arruinó inventando un penal a favor del anfitrión.
Es demasiado pronto para caracterizar a este mundial, pero se me ocurre que Brasil-Croacia puede funcionar como expresión de lo que vendrá: partidos jugados a la europea, duelos de sistemas más que de individualidades, laterales que se van, muchas pelotas cruzadas y equipos que cuidan la pelota, salvo cuando jueguen Irán, Honduras y todos esos equipos sparring que van de relleno pero son tan necesarios. Aunque seguramente, habrá sorpresas.
Empezó el Mundial, respira Boudou.

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