Insomnio (I)

Lunes: Voy temprano a buscar unas radiografías. Vuelvo al departamento a pie por el centro de Mendoza. Es una mañana de lunes fría e insustancial. Camino atento a la gente que pasa, con la esperanza de encontrarme a alguien con tiempo para ir a tomar un café; en Mendoza no hay bares para ir solo y sentarse a leer, son más bien lugares de encuentro, de charla, alguien solo en un bar es sospechoso, o por lo menos raro. No encuentro a nadie conocido, esta ciudad ha dejado de pertenecerme. Hace unos años era inevitable encontrarse con alguien si se caminaba por el centro a la mañana, ahora es inusual. ¿A dónde habrán ido todos? Tal vez pertenezco a una generación que ya no necesita ir al centro de Mendoza, o quizás el eje de la ciudad haya dejado de ser el centro. Probablemente la ciudad y la población hayan alcanzado un tamaño tal que imposibilita los encuentros fortuitos y nos diluye a todos en el anonimato de las grandes ciudades. Si es así supongo que los bares a los que se puede ir solo no tardarán en aparecer.

Martes: Leo en internet algunas noticias y las editoriales periodísticas acumuladas durante el fin de semana. Los ejes sobre los cuales giran los debates y las noticias parecen un déjà vu. Otra vez el cura Grasi, otra vez la amenaza de default de la deuda, otra vez secuestran al padre de un famoso, otra vez inflación, desempleo, dólar, recesión y corrupción. En este país todo vuelve después de cierta cantidad de años, todo se repite en un loop interminable. Después hablan de imprevisibilidad.
Por la noche llegan noticias acerca de un potencial acuerdo con los acreedores y las recibimos con el alivio que suele proporcionarnos una tormenta de verano después de varios días de calor agobiante. Pero termina siendo chamuyo.

Miércoles: Leo con atención un ensayito sobre el menemismo que Luis Diego Fernandez publicó en el blog de Lucas Carrasco, un texto objetivo y despojado del odio con el que todavía acostumbramos a juzgar la década del 90′. Menos crítico de lo que dicta la corrección política pedorra del mongo-progresismo urbano. Una mirada con la que se puede o no estar de acuerdo, pero que es distinta a lo que se lee siempre. Su novedad reside en eludir los tópicos que desde hace 15 años utilizamos todos para pensar los 90′ y en omitir los dogmas de la liturgia kirchnerista. Más tarde leo por Twitter algunas descalificaciones ideológicas bastante bobas (es de derecha, es neoliberal…), basadas en el prejuicio más que en argumentos medianamente interesantes. A mí me gustan los textos a contramano del pensamiento dominante, independientemente del grado de acuerdo que tenga sobre las ideas que lo alimentan. Por eso recomiendo el artículo; además, como bien señala el texto, el próximo será un presidente salido del semillero menemista (Scioli, Massa o Macri).
Al mediodía muere Julio Grondona. Por la tarde entramos en default y por la noche San Lorenzo llega por primera vez en su historia a la final de la Copa Libertadores. Se suspendió el inicio del campeonato y la designación del nuevo técnico de la selección. Viene otro fin de semana sin fútbol, sin dólares, sin esperanzas.

Abandoned - Joaquin Barbara

 

 Jueves: Atardece en Mendoza, fumo en la ventana mientras en la TV la Presidenta de la Nación intenta explicarnos que el default en realidad no es un default, que Néstor Kirchner en realidad no ha muerto y que el agua que cae del cielo en realidad no debe ser llamada lluvia. Problemas semánticos, de significantes, lo de siempre. Y mientras Cristina se autohomenajea por Cadena Nacional, rodeada por sus profesionales del aplauso, pienso en la rapidez con que la muerte vuelve más buenas a las personas. Grondona, que hasta hace tres días era considerado poco menos que el sucesor de los Corleone, una vez fallecido se ha convertido en el dirigente que puso al fútbol argentino en la elite del fútbol mundial. Lo mismo pasó con Alfonsín, con Kirchner y probablemente suceda todo el tiempo, pero en menor escala con todas las personas que mueren. No deja de ser un alivio saber que, una vez muertos, alguien se va a inventar algo para que seamos mejores.

 Viernes: «Como “la Argentina paga”, el default no es default. Es una alucinación de conspiradores furtivos. O sostenerlo es una elemental “pavada atómica”. Aquí se movilizan sentimientos básicos de nacionalismo torpe. Pero combinado con dosis siniestras de anti-imperialismo tardío. A través de la creación de los enemigos imaginarios. Y del “carnaval del mundo” capitalista que nos condena por nuestros atributos.» dice Asís acá.

Sábado: Leí el Ulises hace varios años, me costó, pero no lo sufrí, al contrario: lo  disfruté, suelo jactarme de eso. Sin embargo estoy seguro de haber leído mal varios pasajes, de no haberme detenido lo suficiente en ellos. Hay veces que leo o escucho algunas cosas sobre el libro y me da la impresión de no haberlo leído. Hace un tiempo alguien me dijo que era una novela para leer después de los 40, por ahí es cierto, yo cumplí 40 este año y me propuse volver a leerla, no sé si lo haré, tengo muchos libros pendientes este año, hay muchas series, muchas películas buenas que quiero ver, un montón de material en internet (documentales, cómics, discos viejos, textos, etc.) y leer el Ulises requiere tiempo. Ya no hay tanto tiempo como antes ¿Será la nuestra la última generación con lectores de libros que reclaman tiempo, como los de Joyce, Proust, Beckett, etc.?
Voy más lejos: ¿Habrá adolescentes que siguen enamorándose de La Maga o fascinándose con Julien Sorel Holden Caulfield? ¿O sus lugares serán reemplazados por los no menos entrañables Walter WhiteTony Soprano y John Locke? No me estoy refiriendo a la falsa dicotomía entre TV y literatura, si no al lugar que sus personajes ocupan en nuestras culturas.
Mi generación viene de una cultura que se desaparece, somos privilegiados por haber estado en dos mundos diferentes, pero por eso, a veces, nos hacemos preguntas tan estúpidas. Sepan disculpar.

Domingo: Este poema de Fabián Casas:

Era uno de esos días en que todo sale bien.
Había limpiado la casa y escrito
dos o tres poemas que me gustaban.
No pedía más.
Entonces salí al pasillo para tirar la basura
y detrás de mí, por una correntada,
la puerta se cerró.
Quedé sin llaves y a oscuras
sintiendo las voces de mis vecinos
a través de sus puertas.
Es transitorio, me dije;
pero así también podría ser la muerte:
un pasillo oscuro,
una puerta cerrada con la llave adentro,
la basura en la mano.

Fuente: Horla City y otros. Poesía reunida (1990-2010) de Fabián Casas. Editorial Emecé, Buenos Aires, 2010

Buena semana.

  1. pierre menard

    Nunca pude terminar de leer el Ulyses aunque sí la Odisea de Homero, sí la Recherche, sí Rojo y Negro, la Cartuja de Parma, Guerra y Paz…
    Sí hay tiempo, lo que pasa es que lo usamos compartimentado, como en 140 caracteres y entonces en esos compartimentos temporales reducidos no llegamos a meter esas obras literarias que exigen nuestra atención plena y completa, que exigen dejar todo lo demás a un lado. Pero qué felicidad nos causan en ese abandono de todo!

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